Por Nada Estáis Afanosos: Confiando En Dios Y En Su Provisión En Lugar De Preocuparnos

¡Nada puede afligirme si confío en Dios y Su provisión! Estas palabras, escritas por el autor inspirado Pablo en la Biblia hace más de 2000 años, son tan verdaderas hoy como lo eran entonces. Debemos aprender a depender de Dios para todos nuestros necesidades y desearle Su voluntad a través de las pruebas y dificultades que nosotros podamos encontrar en nuestra vida.

En lugar de preocuparnos, debemos confiar en que Dios proveerá para nuestra prosperidad, aunque no sean los medios que esperamos. Él nos prometió que nos ha de dar todas las cosas buenas, aunque tal vez no sean las mismas cosas buenas que pensamos que necesitamos. Esta es una verdad cristiana básica.

Por tanto, los cristianos no debemos estar afanosos. En lugar de ello, debemos:

  • Recordar que Dios es fiel y mantendrá Sus promesas
  • Tener fe en su plan para nuestras vidas antes que cualquier otro plan que tengamos o busquemos
  • Pedir con confianza lo que necesitemos a Dios en oración
  • Esforzarnos para obedecerlo y vivir de acuerdo a sus principios
  • Aceptar Su disciplina cariñosa como Padre

Cuando vivimos de esta manera, ¡podemos tener la seguridad de que Dios proveerá para nuestras necesidades! El nos prometió que aquellos que lo sigan tendrán su bendición (Mateo 6:33).

Esto significa que no hay nada por lo que estemos realmente preocupados. Aun si vemos dificultades en nuestras vidas, podemos tener seguridad de que Dios está trabajando y permitiéndoles en nuestras vidas para hacernos mejores cristianos y más fuertes en nuestra fe.

Índice
  1. 9. Hacedores y No Solo Oidores - Juan Manuel Vaz
  2. Cuando das oído al enemigo - Marcos Maciel
  3. Preguntas Relacionadas
    1. ¿Qué significa para nosotros la promesa de que Dios proveerá en nuestras necesidades?
    2. ¿De qué manera podemos abstenernos de preocuparnos y confiar en Dios para nuestra provisión?
    3. ¿Cómo puede la Biblia ayudarnos para recordar el compromiso de Dios de proveer para nuestras necesidades?
    4. ¿Cómo puede desarrollar la fe para no afanarnos?
    5. ¿Cómo podemos deshacernos del miedo al fracaso a medida que dependemos de Dios para proveer?
  4. Conclusión

9. Hacedores y No Solo Oidores - Juan Manuel Vaz

Cuando das oído al enemigo - Marcos Maciel

Preguntas Relacionadas

¿Qué significa para nosotros la promesa de que Dios proveerá en nuestras necesidades?

La promesa de que Dios proveerá en nuestras necesidades significa una inmensurable bendición para nosotros. Esto se debe a que el Señor siempre ha mostrado misericordia hacia los que en Él confían, añadiendo cada promesa de Su Palabra con una bendición. Esta bendición puede manifestarse en muchas formas tales como: abundancia económica, empleo seguro, entendimiento del propósito, buena salud mental y física, sabiduría, consuelo, seguridad espiritual y muchas más.

El Señor también nos promete que provéernos en todas nuestras necesidades cuando le servimos con fe. Por lo tanto, es imperativo comprender que Dios proveerá sólo aquellas cosas que permiten la obediencia a la voluntad de Dios Una vez que entendemos el propósito de Dios para nuestras vidas, podemos pedirle que satisfaga nuestras necesidades.

Nuestra sustento proviene de nuestra curación, consuelo, dirección, iluminación, redención, reconciliación, protección, asesoramiento, aliento, ánimo, guía, amor y la gracia salvadora de Dios. El Señor nos provee como demuestra Su fidelidad y lealtad.

Cuando nacemos de nuevo en Cristo Jesús, experimentamos un tipo de abundancia espiritual que nos llena con la plena presencia de Dios. Esta abundancia de la presencia de Dios nos permite conducirnos en nuestra vida diaria. Esta presencia abarca todos los ámbitos de nuestra vida, ya sean materiales o espirituales. Por lo tanto, debemos agradecer a Dios por proveernos todo lo que necesitamos, según Su Plan de Salvador para nuestras vidas.

Por lo tanto, estamos seguros de que Dios cumplirá Sus promesas. Así como Él nos dice en Su Palabra:
“No os dejaré, ni os desampararé" (Hebreos 13:5).
"Y mi Dios, según su riqueza en gloria, os dará todas las cosas en abundancia para que viváis en él” (Filipenses 4:19)
“Mientras él abre, ninguno cierra; y él cierra, ninguno abre” (Isaías 22:22).

¿De qué manera podemos abstenernos de preocuparnos y confiar en Dios para nuestra provisión?

En tiempos difíciles, cuando nos preocupamos y nos sentimos ansiosos por nuestra provisión futura, es importante confiar en la fidelidad de Dios para proveernos todo lo que necesitamos. Afortunadamente, hay algunas maneras en las que podemos abstenernos de preocuparnos y a la vez, confiar en Dios para nuestra provisión.

Estas son:

  • Reconocer que Dios es el único responsable: Debemos reconocer que Dios es Quien tiene el control absoluto sobre nuestras vidas. Él sabe exactamente lo que necesitamos y cómo proveerlo.
  • Estudiar las Escrituras: Cuando nos preocupamos, debemos acudir a la Palabra de Dios. Las Escrituras contienen promesas e instrucciones pertinentes para nuestra vida cotidiana.
  • Orar sin cesar: Otra manera para abstenernos de preocuparnos y confiar en Dios para nuestra provisión, es orar. A través de la oración, expresamos nuestro deseo de que Dios nos dé sus provisiones, y trabajamos para aceptar Su voluntad ante nuestras vidas.
  • Ofrecer gracias: Siempre es bueno dar gracias a Dios por todos los beneficios que nos da. Esto nos ayuda a recordar que cada bendición que recibimos viene de Él, haciendo que nuestra fe sea más fuerte.

Confiar en Dios para nuestra provisión no es fácil, y podemos sentirnos tentados a preocuparnos por nuestros problemas financieros, familiares y personales. Sin embargo, podemos abstenernos de preocuparnos y mantener una actitud positiva al recordar que Dios nos provee y cuida de nosotros.

¿Cómo puede la Biblia ayudarnos para recordar el compromiso de Dios de proveer para nuestras necesidades?

La Biblia es la Palabra de Dios, y contiene promesas para nosotros. Estas promesas nos recuerdan que Dios nos proveerá de todas nuestras necesidades. La Biblia dice: "Yo soy el Señor tu Dios, quien te sacó de la tierra de Egipto; abre tu boca y yo la llenaré" (Salmo 81:10). Estas palabras nos recuerdan que Dios no nos abandona y siempre nos respalda en nuestros tiempos de necesidad.

Además de esto, la Biblia también contiene enseñanzas prácticas sobre cómo podemos confiar en Dios para proveer nuestras necesidades. La Cuarta Promesa de las Bendiciones contiene instrucciones diarias sobre cómo vivir en comunión con Dios y experimentar sus bondades: "Honra al Señor con tus bienes y primeras cosechas de tus campos; entonces tus graneros se llenarán con abundancia, y tus tinajas rebosarán de vino nuevo" (Proverbios 3:9-10). Esto significa que, si confiamos en Dios para proveer nuestras necesidades, comenzaremos a ver la prueba de su buen proveer en la realidad de nuestras vidas.

Otra manera en que la Biblia puede ayudarnos a recordar el compromiso de Dios de proveer para nuestras necesidades es leyendo los muchos ejemplos de fe que hay en ella. Desde Abraham hasta los apóstoles, la Biblia está llena de personas que han confiado en Dios para proveer sus necesidades, incluso en circunstancias difíciles. Al contemplar la fe de estas personas, somos motivados a seguir su ejemplo.

¿Cómo puede desarrollar la fe para no afanarnos?

La fe es una importante pieza clave para la vida espiritual de un creyente, es un don que nos ofrece Dios y con el que podemos desarrollar un gran entendimiento de lo que él quiere para nosotros. Al aumentar nuestra fe, también nos liberamos del afán que tanto nos preocupa. Ser capaz de desarrollar nuestra fe es clave para librarnos del afán que nos impide disfrutar las cosas buenas que Dios nos ha prometido.

Cada vez que nos sentimos atrapados en el afán, estamos perdiendo la perspectiva sobre todas las bendiciones que Dios tiene para nosotros. Por lo tanto, debemos recordar constantemente lo que Dios ha hecho por nosotros y desarrollar nuestra fe para no afanarnos.

Aquí hay algunos consejos para desarrollar tu fe:

  • Leer y meditar en la Palabra de Dios.
  • Participar en actividades de la iglesia.
  • Servir y ayudar al prójimo.
  • Orar para buscar más conocimiento y comprensión.
  • Pasar tiempo con personas que tienen una fe similar.
  • Ayudar a los demás a tener más confianza en Dios.

Al aumentar nuestra fe, desarrollamos también la confianza para resistir el afán. Una vez que vemos todo lo que Dios ha hecho por nosotros, es imposible no reconocer la importancia de confiar en Él. En lugar de afanarnos, debemos tener fe en que Dios proveerá todo lo que necesitamos. Confiar en Dios para satisfacer las necesidades diarias, nos liberará del afán incesante y nos permitirá descansar seguros en su gracia y fidelidad.

Dios nos promete perfecta paz a los que confían en él (Isaías 26:3). Él nunca nos dejará ni nos abandonará (Hebreos 13:5). Si mantenemos nuestra mirada puesta en él, podemos resistir el afán. Al desarrollar nuestra fe, podemos descubrir la paz que viene al confiar en Dios y alejarnos del afán innecesario que nos impide disfrutar de la felicidad que nos ofrece.

¿Cómo podemos deshacernos del miedo al fracaso a medida que dependemos de Dios para proveer?

Es común sentir miedo al fracaso cuando dependemos de Dios para proveer. En estas situaciones tendemos a preocuparnos sobre aquello que no está bajo nuestro control. Sin embargo, esto no ayuda en nada a solucionar la situación.

La Escritura nos muestra un camino diferente, y que podemos deshacernos del miedo al fracaso entendiendo lo siguiente:

  • 1. Dios es fiel y proveerá: La promesa de Dios es clara, está escrita en su Palabra: “Mi Dios suplirá todas tus necesidades según sus gloriosas riquezas en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). Por consiguiente, pon tu mirada en Él para obtener el resultado esperado.
  • 2. Nuestra fe debe estar firme: Plantearte objetivos y metas es algo importante, mas alcanzarlos nos llevará a depender de Dios, lo cual significa creer en Él sin duda alguna. Se requiere de fe para acercarse a Dios y contar con su ayuda divina en toda ocasión.
  • 3. No controlar siempre el resultado: Una vez que hayamos puesto confianza en Dios, debemos transformar nuestras expectativas. Es normal querer los resultados rápidamente, por ello debemos esperar pacientemente y tener fe para ver lo que Dios hará.
  • 4. Aprender a dejar ir los resultados: El miedo al fracaso surge porque orientamos todas nuestras expectativas hacia nosotros mismos. Contar con la ayuda de Dios para solucionar los problemas que nos rodean es una forma excelente de destronar el miedo. De esta forma nos acercamos a Dios para que Él sea quien guíe y nos provea.

En base a lo expuesto, es necesario entender que Dios nos proveerá de todo aquello que necesitemos. Esto implica dejar de lado el miedo al fracaso. Debemos orar y meditar en la Palabra de Dios, y pedirle dirección para lo que buscamos.

La actitud mental con la que nos acerquemos a Él determinará el éxito. Por consiguiente, confiar en el Señor y no dejarnos vencer por el miedo, será clave para ver Su bendición en nuestras vidas.

Conclusión

En conclusión, nuestra aflicción no debe ser inutilmente gastada en preocupaciones, sino que más bien debemos deshacernos de nuestras ansiedades y confiar en Dios. Él provee todo lo que necesitamos para mantenernos y guiarnos a través de nuestras vidas. Tenemos la promesa de Dios de estar ahí para nosotros en las buenas y en las malas. Al confiar en Él encontraremos el gozo, la paz y la fuerza para llevar la carga de la vida.

La sabiduría de Dios no nos defraudará; por lo tanto:

  • Crees firmemente en la autoridad de Dios.
  • Espera en Dios y confía en Su bondad.
  • Deja de preocuparte y abandona tus temores.
  • Estarás rodeado de gracia y misericordia.

Así que, renuévate en el conocimiento de Dios, y ve con esperanza hacia un futuro mejor. Él es tu suficiente provisionador, y como Él mismo dijo: "Apartad toda ansiedad de vuestro corazón, y recibid la carga que Yo os he puesto".

►También te puede interesar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir