Nuestra Actitud Ante El Llamado De Dios

Desde que Él nos creó, y con él estamos unidos mediante la relación de amor que nos acerca, nuestra actitud hacia el llamado de Dios debe ser de respeto, reverencia, compromiso y servicio. Esto significa que debemos tener una actitud que refleje el amor, no solo en pensamientos, sino también en obras.

Esto implica:

  • Reconocer la grandeza de Dios y honrarlo como el Señor de todo lo creado.
  • Servir a Dios entregándole nuestras vidas y recibiendo de Él su sabiduría y dirección.
  • Creer en Dios y en su Palabra como la única fuente fiable para nuestra dirección.
  • Aceptar el llamado de Dios para hacer Su voluntad, anunciar el Evangelio y servir a los demás.
  • Vivir de acuerdo a Sus principios.
  • Cultivar el espíritu de amor y humildad, no de orgullo o soberbia.

El llamado de Dios se concreta a través de la Palabra de Dios, la cual nos invita a vivir de manera justa e incluso nos instruye en la forma correcta de mostrar nuestro servicio. Nos exhorta a seguir su ejemplo y servir a otros no por nuestro propio interés, sino por el amor que debemos sentir por Dios. Así, debemos tener una actitud de sumisión y reverencia para con Su palabra, aceptando que ella es un reflejo de Su voluntad.

Por lo tanto, cuando recibamos el llamado de Dios, nunca debemos tomarlo a la ligera ni descartarlo como irrelevante o algo sin importancia. Recordemos que Dios es el más grande regalo que nos ha sido otorgado y que debemos responder a su llamado con gratitud y obediencia. Debemos atesorar el privilegio que el Señor nos da al permitirnos poner en práctica lo que Él desea de nosotros. Nuestra actitud debe ser de servicio y de respeto para honrar Su nombre.

Índice
  1. Pastor Sergio Solorzano Nuestra Actitud Ante la Realidad Eterna
  2. Julio Severiche #52 | La Actitud Que Agrada a Dios | Prédica cristiana
    1. ¿Cómo respondemos a la voluntad de Dios?
    2. ¿Cuáles son las consecuencias de seguir el llamado de Dios?
    3. ¿Qué implicaciones tiene negarse al llamado de Dios?
    4. ¿Cómo nos ayuda la Biblia a identificar el llamado de Dios en nuestras vidas?
    5. ¿Cómo establecemos una relación con Dios para que nos identifique y nos guíe hacia su llamado?
  3. Conclusión

Pastor Sergio Solorzano Nuestra Actitud Ante la Realidad Eterna

Julio Severiche #52 | La Actitud Que Agrada a Dios | Prédica cristiana

¿Cómo respondemos a la voluntad de Dios?

Responder a la voluntad de Dios.
La Biblia nos enseña que podemos responder a la voluntad de Dios cuando oramos, buscamos su Palabra y obedecemos sus mandamientos.

Oren. La oración es una de las principales formas de responder a la voluntad de Dios. Deriva de nuestro deseo de conocerle mejor y de obedecer su voluntad. Podemos hablar con él directamente, expresando nuestras peticiones, nuestras necesidades, nuestros temores y nuestras alegrías. Esto nos ayuda a mantener nuestra relación íntima con Dios.

Busquen la Palabra de Dios. La manera principal para conocer lo que Dios quiere de nosotros es leer su Palabra, la Biblia. Encontramos guía, consuelo y sabiduría en el contenido escrito por los antiguos profetas y apóstoles que el Espíritu Santo inspiraba. Los cristianos fieles invierten tiempo y esfuerzo en orar y leer las Escrituras, y esto nos ayuda a descubrir la voluntad de Dios.

Obedecemos los mandamientos de Dios. El Señor nos dio Su Palabra para darnos instrucciones sobre cómo vivir. Si buscamos Su Palabra con un corazón obediente, entonces tendremos un sentido más claro acerca de cómo debemos vivir para glorificarlo. Esto significa no sólo desear servirle sino también hacerlo con acciones prácticas, como amar al prójimo y servir a los demás.

¿Cuáles son las consecuencias de seguir el llamado de Dios?

La consecuencias de seguir el llamado de Dios son muchas y variadas, algunas de ellas son: una vida mejor, llena de paz y armonía, una mayor relación con Dios, un gozo profundo que viene de satisfacer sus deseos,un objetivo en la vida, el cual proporciona fuerzas para llegar al cumplimiento de los propósitos de Dios, una luna creciente cuando se cumple con la voluntad de Dios, una liberación interior, la cual trae consigo un nuevo camino para el servicio de Dios, bendiciones espirituales y materiales incluso cuando las circunstancias son adversas, una mayor confianza en Dios cuando oramos, la cual nos permite vivir tranquilos sin temer a la tristeza o a la adversidad y una mayor comprensión de la voluntad de Dios, el cual ayuda a discernir entre lo bueno y lo malo.

Además, estas consecuencias tienen un efecto especialmente positivo en nuestras vidas cuando somos obedientes a Dios, ya que la obediencia significa la verdadera libertad, la cual se refleja en nuestra relación con Dios y en el impacto que tendremos sobre los demás. Así mismo, la obediencia nos motiva a trabajar más arduamente por servir al Señor, el cual nos ofrece el privilegio de recibir las bendiciones que Él promete a sus hijos.

Por otra parte, seguir el llamado de Dios es un gran honor, lo cual significa que vivimos de acuerdo a los principios divinos, los cuales nos permiten ser responsables con nuestros deberes, respetar a quienes nos rodean, amar a los extraños como a nosotros mismos y buscar la justicia. Esto nos trae una grata alegría y nos hace sentirnos bien sabiendo que estamos contribuyendo al mundo de una manera positiva.

¿Qué implicaciones tiene negarse al llamado de Dios?

Negarse al llamado de Dios implica, en primer lugar, rechazar una oportunidad única para experimentar el amor y la presencia del Señor. La Biblia nos muestra que el Señor nos llama a todos con diferentes propósitos específicos, desde guiarnos a ser más sabios hasta darnos un sentido de propósito y dirección. Si una persona rechaza el llamado de Dios, entonces se pierde la oportunidad de experimentar el amor, la gloria y el poder de Dios.

En segundo lugar, negarse al llamado de Dios significa evitar el camino del discipulado que Dios tiene para nosotros. El Señor nos llama a confiar en él y caminar en su voluntad. Esto significa que debemos seguir sus mandatos y principios bíblicos, y obedecer lo que está escrito en su Palabra. Rechazar el llamado de Dios significa que una persona tendrá que lidiar con las consecuencias de sus propias decisiones, sin el cuidado paternal y la dirección de Dios.

Además, negarse al llamado de Dios también tiene una seria implicación espiritual. Algunos estudios bíblicos han demostrado que el Señor nos llama para establecer una relación profunda con él. Este tipo de relación solo se puede establecer si uno responde al llamado de Dios y se compromete a conocerlo más íntimamente. Una vez que uno decide rechazar este precioso llamado, cierran la puerta para cualquier tipo de relación con Dios.

Por último, negarse al llamado de Dios tiene una implicación para el futuro de uno. Dios ha creado la vida para que sea plena y abundante, y el Señor nos da la oportunidad de tener un futuro mejor al responder al llamado de Dios. Si uno elige rechazar la oportunidad de experimentar la presencia de Dios en su vida, tendrá que lidiar con el peso de esas decisiones cuando llegue el momento.

¿Cómo nos ayuda la Biblia a identificar el llamado de Dios en nuestras vidas?

La Biblia es una fuente invaluable para aprender acerca del llamado de Dios. A través del estudio bíblico, se nos da la oportunidad de descubrir y comprender cómo Dios nos ha llamado para servirle. La Biblia nos ofrece el conocimiento y la sabiduría para entender el llamado de Dios en nuestras vidas.

De hecho, la Biblia contiene innumerables pasajes en los cuales Dios nos invita a seguir Su Camino. Un ejemplo claro se encuentra en el libro de Deuteronomio: "Ama al Señor tu Dios, anda en sus caminos, guarda sus mandamientos, óyelo y sírvele con todo tu corazón y con toda tu alma". Esta instrucción clara muestra que Dios nos pide que lo sigamos con todo nuestro corazón, mente y alma.

Además de los mandatos y consejos bíblicos, encontramos numerosas historias inspiradoras que nos ayudan a entender cómo reconocer el llamado de Dios. Por ejemplo, en el libro de Josué, leemos sobre la fidelidad de Josué cuando dijo: “¡Escucharé y obedeceré al Señor mi Dios como él mismo me lo ordene!”. Esta historia nos enseña que hay que escuchar atentamente a Dios y obedecer lo que nos dice.

Asimismo, encontramos muchos ejemplos de las grandes bendiciones concedidas por Dios a aquellos que le obedecen. Por ejemplo, en el libro de la profetisa Ana, leemos que Dios la bendijo con el don de profecía cuando ella obedeció y fue fiel a Él. Esta historia nos recuerda que Dios recompensará generosamente a aquellos que le siguen.

En conclusión, la Biblia nos ayuda a entender cómo reconocer el llamado de Dios. Ofrece verdades inamovibles sobre el camino del Señor, así como inspiradoras historias y ejemplos que nos ayudan a aplicar estas verdades a nuestras vidas. Al leer y meditar la Palabra de Dios con un corazón abierto, podemos llevar a la práctica el llamado de Dios en nuestras vidas.

¿Cómo establecemos una relación con Dios para que nos identifique y nos guíe hacia su llamado?

Establecer una relación con Dios y que Él nos identifique y nos guíe hacia su llamado es un regalo maravilloso que todos queremos tener. Esta conexión nos ayuda a avanzar espiritualmente y fortalecer nuestra fe para poder cumplir con la voluntad de Dios.

Para establecer una conexión con Dios, lo primero que debemos hacer es entregar nuestras vidas a Jesús. La Biblia nos dice que si creemos en el corazón que Dios ha levantado a Jesús de los muertos, nos salva. La salvación viene de la obediencia a la Palabra de Dios; esto significa llevar una vida de santidad, según los mandamientos de Dios. Jesús nos dice que lo único que tenemos que hacer es arrepentirnos de nuestros pecados y creer que él murió en la cruz por nosotros para darnos la vida eterna.

Después de haber tomado la decisión de recibir a Cristo como Señor y Salvador, podemos establecer una relación más profunda con el Padre Celestial. Esto se logra al pasar tiempo con Dios a través de la oración y la lectura de la Biblia. Debemos dedicarle tiempo al estudio de la Palabra de Dios y, cuando sea necesario, buscar ayuda de un maestro bíblico, para entender mejor los principios de Dios. Otra forma de cultivar nuestra relación con El es compartir nuestras oraciones con otros hermanos de fe.

También debemos buscar escuchar lo que Dios nos dice. Esto significa abrir nuestros corazones a la dirección del Espíritu Santo, para que Él nos guíe a través de sus enseñanzas. Esto puede significar orar y escuchar, viajar a lugares que te recuerden a Dios o darle una oportunidad a un ministerio local para servir. Al hacer estas cosas, comenzamos a ver cómo Dios nos dirige a través de situaciones y experiencias.

Finalmente, para establecer una relación con Dios para que nos identifique y nos guíe hacia su llamado, debemos ser fieles a nuestra comunión con Dios. Esto significa dedicar un tiempo a ser obedientes a la Palabra de Dios, escuchar la voz del Espíritu Santo, desarrollar una vida devocional verdadera y buscar el Consejo de hermanos mayores en la fe. Si somos obedientes, Dios promete nutrir nuestra relación y guiarnos hacia el propósito para el cual nos creó.

  • Entregar nuestras vidas a Jesús.
  • Dedicar tiempo a orar y leer la Biblia.
  • Buscar escuchar lo que Dios nos dice.
  • Ser fieles a nuestra comunión con Dios.

Conclusión

En conclusión, nuestra actitud ante el llamado de Dios es una clara indicación de lo que hay en nuestros corazones. Nuestra relación con Dios se basa en la respuesta que demos a Su llamado. Reconocemos que Él nos sigue llamando para guiarnos a la vida eterna y dejar de lado el pecado a través de su amor, su paciencia y su poder. Debemos:

  • Escuchar atentamente el llamado de Dios.
  • Responder al mismo con obediencia.
  • Mantener nuestro compromiso de seguir Su voluntad.

Nuestra actitud ante el llamado de Dios debe mostrar humildad, respeto y amor por nuestro Creador. Si somos fieles a Él, podremos recibir Su bendición como recompensa por nuestra disposición a seguirlo. Solo entonces comprenderemos plenamente el propósito de Su llamado.

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