Hacer El Bien Sin Buscar El Aplauso: Viviendo Para Agradar A Dios

Todos anhelamos ser buenas personas, pero hay una diferencia entre hacer el bien sólo para ser aclamados y buscar la aprobación de Dios. Cuando buscamos agradar a Dios al hacer el bien, éste se convierte en nuestra mayor motivación. Vivir para agradar a Dios significa seguir Su Palabra y hacer Su voluntad.

Nuestras acciones deben tener los principios establecidos por Él: vivir de acuerdo con Su voluntad, no preocuparnos solamente por nuestro lado, sino tratar de apoyar a los demás sin esperar nada a cambio. Así, vivimos para agradar a Dios y satisfacer su propósito para nosotros.

Un verdadero cristiano no vive para recibir elogios y aclamaciones humanas, sino que busca ser alabado por Dios al sustentar Su Palabra como su norte y su fundamento. De esta forma, vivimos con un propósito: el de alcanzar el corazón de Dios en cada una de nuestras acciones.

Para lograr esto, debemos evaluar constantemente nuestras acciones y decisiones. Vivir para agradar a Dios nos ayuda a examinar si algo que hacemos realmente corresponde a lo que Él quiere o no. Esto abarca desde cómo nos relacionamos con los demás hasta la forma en que actuamos en situaciones diarias.

Algunas formas de vivir para agradar a Dios son las siguientes:

  • Seguir Su Palabra y obedecer Sus mandamientos.
  • Cultivar una relación íntima con Cristo.
  • Obedecer Sus enseñanzas con humildad y respeto.
  • Rezar y adorar a Dios.
  • Colaborar con la obra de Dios.
  • Ser un ejemplo para los demás.
  • Tratar de ser un reflejo de Su amor.

Vivir para agradar a Dios es un acto que está ligado a la santidad y a la justicia, que es lo que Él más desea ver en sus hijos. De esta manera, nos comprometemos a servir y obedecer a Dios a fin de honrar su nombre y glorificar su reino.

Índice
  1. ¿Cómo debemos vivir para agradar a Dios?
  2. ¿Qué es lo que agrada a Dios?
  3. ¿Qué es lo que no le agrada a Dios?
  4. ¿Qué actitud debe tener el creyente para vivir la fe?
  5. Preguntas Relacionadas
    1. ¿Cuál es el significado bíblico de hacer el bien sin buscar el aplauso?
    2. ¿Por qué sería importante para un cristiano vivir para agradar a Dios?
    3. ¿Qué nos enseña la Biblia acerca de la motivación correcta para hacer el bien?
    4. ¿Cómo pueden los cristianos equilibrar el deseo de recibir elogios con el deseo de servir a Dios?
    5. ¿Qué ejemplos bíblicos podemos tomar como referencia para hacer el bien sin buscar el aplauso?
  6. Conclusión

¿Cómo debemos vivir para agradar a Dios?

La Biblia nos da la respuesta correcta a esta pregunta: ¿Cómo podemos vivir de tal manera que agrade a Dios? Para entender cómo agradar a Dios, debemos mirar a Jesucristo. Él es el único camino al Padre (Juan 14:6).

Entonces, para agradar a Dios, debemos seguir los ejemplos de nuestro Señor Jesucristo.

Esto significa que debemos vivir una vida de obediencia consagrada; la cual incluye una profunda devoción a Dios, oración constante y la práctica coherente de la Palabra de Dios. Debemos amar a Dios y vivir según Su voluntad, y servir a nuestros semejantes con amor compasivo.

Aquí hay una lista de formas específicas en las que podemos agradar a Dios:

  • Ama a Dios con todo de tu ser (Marcos 12:30)
  • Honra a Dios con tu vida y palabras (1 Pedro 2:17)
  • Sigue Sus directivas (Salmos 119:1-2)
  • Muestra tu fidelidad hacia Él (Miqueas 6:8)
  • Confía en Él (Proverbios 3:5-6)
  • Rézale alabanzas (Salmos 150)
  • Perdona a los demás (Mateo 6:14-15)
  • Ayuda a los demás (Mateo 25:34-40)
  • No te desvíes de Su camino (Oseas 14:9)
  • Y se perseverante (Hebreos 10:36).

Finalmente, debemos recordar que nuestro propósito principal en la vida es glorificar a Dios. Si buscamos vivir una vida que refleje Su amor, misericordia y gracia, estaremos agradando al Señor y recibiremos Su bendición.

¿Qué es lo que agrada a Dios?

Dios es un Dios de amor y misericordia que sólo quiere lo mejor para nosotros. Él quiere que nos acerquemos a Él con corazón abierto y sincero porque Él nos ama incondicionalmente. Esto significa que agrada a Dios cuando mantenemos una relación íntima con Él, cuando adoramos a Nuestro Padre Celestial en espíritu y verdad.

Esto también implica llevar una vida centrada en Él y en Sus enseñanzas, alimentando la fe para obtener una comprensión más profunda de Su propósito. Entonces, resumidamente, lo que agrada a Dios es que demos testimonio de nuestra fe en Él mediante:

  • Nuestro amor hacia Dios y hacia los demás.
  • Nuestra obediencia a Su Palabra.
  • Nuestro servir a las necesidades de los demás con humildad, amor e integridad.
  • Nuestra búsqueda de perfección espiritual a través de la oración, el estudio de la Biblia y la meditación.
  • El vivir cada día de acuerdo a la voluntad de Dios.

Otra forma de agradar a Dios es no conformarnos con las creencias a medias y buscar la verdad completa. La Palabra de Dios dice que Dios se deleita en la verdad de Su Palabra y que bendice a los que guardan sus estatutos. La verdad de Dios no siempre es fácil de aceptar o de comprender, pero la obediencia a los preceptos divinos es la prueba tangible de nuestra fe y lealtad, y agrada a Dios.

Nunca debemos olvidar que Dios ve todo y a todos nos examina, y que al Señor le complace ver el amor, la bondad y la justicia destilándose de nosotros para hacer Su voluntad en la tierra. Por lo tanto, cuando cumplamos estas metas, nos estaremos acercando a aquello que realmente agrada a Dios.

¿Qué es lo que no le agrada a Dios?

Dios no le agrada la desobediencia. Esto es algo que el Señor ha prohibido de manera terminante en la Biblia. Él aborrece los actos de desobediencia porque significan rebelión contra su voluntad, y esto va contra todas las instrucciones que nos dio en Su Palabra. La desobediencia nos lleva al pecado y a la tristeza de Dios, lo cual no es algo que El apruebe.

Dios no le gusta la idolatría. La idolatría es la acción de adorar a algo o alguien aparte de Él. La idolatría no solamente se refiere a adorar un ídolo hecho de madera o piedra, sino que también incluye adorar a la riqueza, a la fama y a los famosos, entre otros. Como dice la palabra del Señor: "No tendrás dioses ajenos delante de mí" (Éxodo 20:3).

Dios también aborrece el orgullo. Cuando hay orgullo en nuestras vidas, nos esforzamos para mostrar altivez y superioridad, y esto resulta desagradable para la mirada de Dios. Él desea que vivamos con humildad y sencillez, para que nosotros también aprendamos a reconocer nuestras limitaciones y caídas; necesitamos de Su gracia para superarlas.

Dios no soporta el pecado y la injusticia. El Señor odia el pecado y los actos injustos porque Él ama la justicia y el bien para la humanidad. El pecado y la injusticia son actos contrarios a la voluntad de Dios por lo que, para hacer su trabajo en nuestras vidas, tenemos que dejar de pecar y actuar según sus mandamientos.

¿Qué actitud debe tener el creyente para vivir la fe?

El creyente debe desarrollar una actitud positiva con respecto a la fe. La fe debe verse como algo no solo importante, sino también como un camino hacia una vida más emocionalmente satisfactoria. Uno de los aspectos más importantes de una actitud positiva hacia la fe es el compromiso. Un creyente debe comprometerse por completo en vivir la fe y actuar de acuerdo a ella. Esto requiere comprometerse con los principios bíblicos, implica comprometerse con la comunidad cristiana y también con la propia práctica de la fe. Un segundo aspecto importante es la humildad. El creyente debe ser capaz de reconocer sus limitaciones y admitir que necesita la ayuda de Dios para poder llevar una vida cristiana auténtica. Esta ayuda de Dios incluye la oración constante, el estudio de la Biblia y el buscar la guía del Espíritu Santo.

Una tercera actitud importante es la confianza. El creyente debe confiar en Dios, incluso cuando las cosas estén difíciles o no entendamos el propósito de algunas circunstancias. Se trata de creer que Dios tiene un plan divino y lo mejor que podemos hacer para cumplir nuestro propósito es entregarle el control de nuestras vidas.

Finalmente, otra actitud importante es la gratitud. El creyente debe ser consciente del amor incondicional de Dios y mostrar su gratitud hacia él. Esta gratitud se puede mostrar mediante acciones como la oración, el ayudar a los necesitados y la creación de un espíritu de obediencia a Dios en todas las situaciones de la vida.

Preguntas Relacionadas

¿Cuál es el significado bíblico de hacer el bien sin buscar el aplauso?

La Biblia enseña que es mejor dar que recibir (Hechos 20:35). De acuerdo con la Palabra de Dios, el verdadero propósito de un cristiano es servir a Dios y a los demás. Estamos llamados a amar a los demás como nosotros mismos, sin importar quién sea, o cuales sean sus creencias.

Haciendo el bien sin buscar nada a cambio, es decir, sin buscar el aplauso ni el reconocimiento por ello, no sólo reflejamos una forma de vida cristiana más plena, sino que además estamos llevando a cabo la voluntad de Dios.

De acuerdo a la enseñanza bíblica, hay varias razones por las cuales es mejor servir a Dios y hacer el bien sin buscar el reconocimiento. A continuación se detallan algunas:

  • Es una forma de ensalzar la misericordia de Dios: Al hacer el bien sin buscar el aplauso, tu acción es un testimonio de la misericordia de Dios para con aquellos que sufren. Este acto de altruismo demuestra que Dios nos ha dado un gran don en Cristo y que lo único que espera a cambio es nuestra devoción hacia Él.
  • Es una forma de demostrar amor: Al realizar actos de bien sin pedir nada a cambio, estamos mostrando un auténtico amor hacia los demás. La Escritura dice que el amor es una manifestación del espíritu de Dios (Romanos 5:5). Por lo tanto, al hacer el bien sin esperar nada a cambio, estamos dando muestras de un verdadero amor compasivo.
  • Es una forma de liberarnos de la avidez: Al hacer el bien sin buscar nada a cambio, estamos liberándonos de la obsesión por buscar el honor, el reconocimiento y el aplauso. El discípulo Jesús dijo que cuando hacemos algo bueno para otros, es mejor no decir nada acerca de ello para que Dios lo vea y nos reconozca (Mateo 6:1-4).

Hacer el bien sin buscar el aplauso tiene un significado profundo desde el punto de vista bíblico. Esta práctica es una forma de honrar a Dios, amar a los demás y liberarse de la codicia. Al hacer el bien sin esperar nada a cambio, los creyentes reflejan la misericordia de Dios y la profunda gratitud que tenemos por ello.

¿Por qué sería importante para un cristiano vivir para agradar a Dios?

Vivir para agradar a Dios es una de las cosas más importantes que un cristiano debe hacer porque significa vivir de acuerdo al plan de Dios. Cuando somos obedientes a Dios, estamos viviendo una vida que él quiere para nosotros. Él quiere que honremos su nombre y lo coloquemos siempre primero, antes que todas las otras cosas. Cuando estamos viviendo para agradar a Dios, reconocemos su sabiduría y confiamos en sus planes para nuestras vidas.

Es importante que vivamos para agradar a Dios porque nos permite conocerlo mejor y experimentar su presencia a diario. Esta relación nos acerca a Él y nos hace entender que es el centro de nuestra existencia. Cuando nos enfocamos en complacerlo, forjamos una conexión única e integral con Él. También nos ayuda a entender mejor la importancia de seguir los mandamientos de Dios.

Otra razón por la que sería importante para un cristiano vivir para agradar a Dios es que recibimos bendiciones cuando le hemos mostrado nuestro amor y obediencia a Él y a su Palabra. Vivir para complacer a Dios significa que:

  • Nos movemos a través de la vida con propósito y intención;
  • Nos preocupamos menos por las necesidades terrenales que solían preocuparnos;
  • Nos guiamos por la sabiduría divina en lugar de nuestras propias opiniones;
  • Nos enfocamos en nuestra relación con Dios por sobre cualquier otra cosa;
  • Confiamos en que Dios nos proveerá lo necesario.

Por último, cuando hablamos de vivir para agradar a Dios, también estamos hablando de amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Esto es un mandamiento de Jesús (Mateo 22:37-39) y cuando vivimos para agradar a Dios, lo llevamos a cabo sin pensarlo siquiera. Procuramos tratar a las demás personas con el mismo respeto y amor que nos gustaría recibir de ellas.

¿Qué nos enseña la Biblia acerca de la motivación correcta para hacer el bien?

La Biblia nos enseña que el motivo correcto para hacer el bien no es solo por un sentimiento del "deber cumplido"; sino que se requiere una motivación que proviene del corazón. La Biblia dice: "Dichoso el hombre cuyo interés es la ley de Jehová y que medita en ella día y noche" (Salmos 1:2). Esto significa que debemos tomar tiempo para pensar y reflexionar acerca de los principios de Dios. Solo tratando de vivir por los estándares de la Biblia recibiremos el verdadero gozo y satisfacción que necesitamos para ser completamente felices.

También es importante recordar que Dios provee la motivación correcta a través del Espíritu Santo. Dios dice: "El Espíritu de Dios me ha ungido, para predicar el evangelio a los pobres. Me ha enviado a que predique libertad a los cautivos y restauración de la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para predicar el año agradable de Jehová" (Lucas 4:18). Entonces para llevar a cabo buenas obras debemos depender del Espíritu Santo para darnos el deseo y la pasión de servir a otros.

Finalmente, es importante recordar que hacer el bien con la motivación correcta nos ayuda a preparar el camino para el reino de Dios. Dios nos dice: "Arrepentíos y volveos a mí, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan tiempos de refrigerio de parte del Señor, y él envíe a Jesucristo, quien antes fue designado para vosotros" (Hechos 3:19-20). Por esta razón, debemos esforzarnos por obedecer a Dios y hacer el bien sin esperar nada a cambio.

¿Cómo pueden los cristianos equilibrar el deseo de recibir elogios con el deseo de servir a Dios?

Muchas veces los cristianos se enfrentan a un dilema: ¿deberían recibir elogios y aceptarlos conscientemente o actuar como si no les importara? Por otro lado, también quieren servir a Dios con humildad. Para equilibrar ambos deseos, hay que tener en cuenta algunas cosas.

1. Acepta que los elogios no tienen por qué ser malos

  • Los elogios no son un pecado y pueden ayudarnos a sentirnos motivados para servir a Dios de mejor manera.
  • Se ha dicho muchas veces que el elogio es bueno sólo si viene de alguien que lo dice sinceramente.
  • Es bueno recordar que todos somos imperfectos y que hay siempre algo que aprender.
  • Es importante reconocer que es Dios quien nos da la fortaleza y el valor para cumplir con nuestra misión, y no los elogios.

2. Sé agradecido

  • Cuando seas elogiado, agradece sinceramente a esa persona por su honestidad.
  • No te sientas menos por no pedir elogios.
  • Recuerda que Dios nos ha dado la gracia de servirle con humildad.
  • No busques la recompensa humana, sino el favor de Dios.

3. Ten presente que los elogios deben ser interpretados con sabiduría

  • Los elogios deben ser tomados como una motivación para servir a Dios más y no como un incentivo para el orgullo personal.
  • No permitas que los elogios te distraigan de tu misión.
  • No dejes que el afecto de alguna persona por ti se interponga entre tú y Dios.
  • Tómate el tiempo necesario para alabar a Dios por cada bendición que recibes.

¿Qué ejemplos bíblicos podemos tomar como referencia para hacer el bien sin buscar el aplauso?

Existen numerosos ejemplos bíblicos en los cuales nos muestran que no hay necesidad de buscar el aplauso para hacer el bien, sino que realizar acciones solidarias debe ser una motivación pureza y desinteresada. A continuación algunos de ellos:

  • El episodio de la primogénita de Abraham. Según Génesis 22:2-3, Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac a petición de Dios, en obediencia a su palabra sin buscar la aprobación de nadie.
  • Gálatas 6:4-5 nos muestra que debemos ayudar a nuestros hermanos cristianos sin tener en cuenta si somos reconocidos o no. Esta acción debe ser hecha con la intención de seguir los pasos de Cristo que vino para servir a los demás sin piropos.
  • Romanos 12:18 nos anima a no vengarnos, sino más bien a dejar que la venganza sea cosa de Dios. Esto significa que debemos estar dispuestos a perdonar a quien nos ha hecho alguna mala acción sin platitudes.
  • Lucas 6:35 explica que debemos amar a nuestros enemigos siendo íntegros y desinteresados. No debemos esperar recompensas terrenales por ser bondadosos y compasivos con ellos.
  • Romanos 2:7 nos lista que Dios premiará a los que hacen obras buenas, sin buscar el aplauso. Esto implica que debemos realizarlas, en primer lugar, por sentido de responsabilidad y deseo de glorificar a Dios.

Encontramos numerosos ejemplos bíblicos que nos demuestran que debemos hacer el bien y beneficiar a los demás sin pedir nada a cambio. Debemos hacerlo en armonía con los principios cristianos y con holgazanería, para que Dios nos recompense por nuestras buenas obras.

Conclusión

En conclusión, hacer el bien sin buscar el aplauso es una de las características más sublimes para el cristiano. Se trata de una decisión voluntaria de vivir al servicio de Dios, sin importar cuáles serán los honorarios que recibamos a cambio. Hacer las cosas por amor al Señor, por la simple satisfacción de servirle y agradarle, significa abandonar el orgullo y la necesidad de aprobación humana. Nosotros debemos:

  • Tratar a Dios por encima de todas las cosas.
  • Buscar siempre hacer su voluntad.
  • Poner nuestras propias necesidades por detrás de la obediencia a Él.
  • Llevar a cabo nuestras acciones sin olividar que Él nos observa en todo momento.

Es así como seremos capaces de obtener la gracia de Dios, de poder comprender su amor y de recibir su bendición sobre nosotros. Al final del día, él es nuestro mayor premio, y su aprobación es lo único que verdaderamente importa.

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