Cristo Nuestro Abogado Defensor: Confiando En Jesús Como Nuestro Mediador Ante Dios

Es un privilegio contar con Jesucristo como nuestro abogado defensor y mediador. Nuestro Señor Jesús es el intermediario celestial entre Dios nuestro Padre eterno y los hijos de Dios. Él es nuestra salvación, nuestra esperanza y redención para que este mundo caído sea restaurado por la gracia divina. En cuanto a nosotros, somos elegidos, nacidos de nuevo y lavados con la sangre preciosa de Jesús.

En la Biblia dice: «Tú eres el abogado de mi causa; sálvame de mis enemigos» (Salmo 119: 154). Estas palabras nos hablan acerca del poder y la autoridad que tenemos al orar y confiar en el Señor como nuestro mediador ante Dios. Al invocar el nombre de Jesús, podemos tener la seguridad de que él habrá de actuar como nuestro abogado, intercediendo por nosotros ante el Padre Celestial.

Confiamos en Jesús como nuestro mediador para que nos dé acceso al Padre Eterno y tengamos acceso a la presencia de Su gloria. Debemos reconocer que no hay otro camino a la salvación. Cuando depositamos nuestra confianza en el Señor, no solo le pedimos que nos salve, sino que también actuemos como nuestro abogado y mediador.

A través de Jesús, tenemos el regalo de la perdón, misericordia y gracia. La Biblia dice: «Al Señor le agradan los que confían en él, y todos aquellos que esperan en su amor» (Salmo 147:11). Con Jesús como nuestro mediador, nos acercamos a Dios con confianza sabiendo que el Espíritu Santo llena nuestros corazones para que seamos santificados.

Lo que hace que Cristo sea aún más maravilloso es su promesa de estar con nosotros hasta el final. Él nos ha prometido nunca dejar de buscarnos y estar junto a nosotros, incluso cuando estamos desanimados y abatidos. Por lo tanto, debemos aferrarnos a su Palabra y tener fe en su promesa de estar con nosotros para siempre. Esta es una promesa que cada cristiano puede confiar.

Ahora, en cuanto a nuestro abogado defensor, la Biblia dice que «el que está sentado como abogado para defender al que espera en él» (Isaías 51:5). Por esta razón, debemos recordar que nuestro Señor Jesús:

  • Siempre nos escucha.
  • Intercede por nosotros ante Dios.
  • Apoya y defiende nuestra causa.
  • Nos da la victoria a través de Su Palabra.
  • Nunca nos abandona.

Por eso, nosotros, como creyentes, estamos obligados a aprovechar la gracia que recibimos de la Sangre de Cristo para vivir una vida de amor, obediencia y fe hacia el Señor. Él es el único que puede ofrecernos salvación, consuelo y paz. Cristo es nuestro abogado defensor, confiando en él podemos encontrarle fiel y misericordioso.

Índice
  1. 9. Castigados y luego Restaurados - Juan Manuel Vaz
  2. DOCTRINA DE HOMBRES Y SU PELIGRO - Juan Manuel Vaz
  3. Preguntas Relacionadas
    1. ¿Cómo podemos confiar en Jesús como nuestro mediador ante Dios?
    2. ¿Qué efectos positivos tendrá confiar en Cristo como nuestro abogado defensor?
    3. ¿Cómo es el trabajo de Cristo como mediador entre Dios y los humanos?
    4. ¿Qué nos dice la Biblia acerca de Jesús y su papel como mediador entre Dios y nosotros?
    5. ¿Por qué es importante tener fe en Cristo como nuestro abogado defensor ante Dios?
  4. Conclusión

9. Castigados y luego Restaurados - Juan Manuel Vaz

DOCTRINA DE HOMBRES Y SU PELIGRO - Juan Manuel Vaz

Preguntas Relacionadas

¿Cómo podemos confiar en Jesús como nuestro mediador ante Dios?

Confiar en Jesús como nuestro mediador ante Dios es un paso fundamental para vivir una vida cristiana plena. Él nos ofrece la oportunidad de reconciliarnos con el Padre a través de la gracia de Su Hijo.

La Biblia nos dice que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres, por lo que su intercesión es imprescindible para nuestra salvación. Esto significa que no hay otra ruta para acercarnos a Dios que no sea a través de Jesús.

Para confiar en Jesús como nuestro mediador ante Dios, debemos primero entender quién es y qué hace. Esto significa leer y estudiar la Biblia y, sobre todo, absorber el carácter de Su amorosa humanidad. El Señor es fiel, misericordioso y siempre está listo para escuchar nuestras oraciones.

Aquí te presentamos algunas razones por las que podemos confiar en Jesús como nuestro mediador ante Dios:

  • Nos ofrece el camino de Salvación.
  • Nos enseña a amar incondicionalmente a Dios y a los demás.
  • Nos muestra el verdadero propósito de nuestra vida.
  • Nuestra fe se fortalece a medida que confiamos en Jesús.
  • Vive constantemente para interceder por nosotros ante Dios.
  • Nos ayuda a tener una relación estrecha con Dios.

Si queremos vivir una vida cristiana realmente satisfactoria, debemos entregar nuestras vidas a Jesús y confiar en Él como nuestro mediador ante Dios. Su actuación generosa nos abre la puerta del cielo y nos lleva a una vida eterna llena de paz y gozo.

¿Qué efectos positivos tendrá confiar en Cristo como nuestro abogado defensor?

Confiar en Cristo como nuestro abogado defensor trae consigo innumerables beneficios para nuestro bienestar espiritual y emocional. Esta confianza obtuvo su plenitud en el momento en que Jesús murió en la cruz , demostrando así que Él es el único capaz de satisfacer la profunda necesidad humana de un salvador.

Al creer firmemente en Jesús, se experimentan los siguientes efectos positivos:

  • Se recibe el perdón de los pecados. Aunque todos somos pecadores, gracias a la obra redentora de Cristo, ahora tenemos la oportunidad de vivir libres de culpa porque Él nos limpia de toda iniquidad al arrepentirnos sinceramente de nuestras malas acciones.
  • Recibimos el consuelo del Espíritu Santo. Nuestro corazón solo encuentra paz real cuando nos quedamos cerca de Dios. Su Espíritu Santo nos da esa bendita sensación de seguridad que no hay nada más fuerte que la presencia de Dios.
  • Caminamos en la luz de Su Palabra. Confiar en Jesús significa entregar nuestra voluntad a Él; y como resultado, somos guiados por Su Palabra, porque lo que dice es una luz verdadera para nuestros pies. Esto nos ayuda a evitar tomar malas decisiones y nos mantienen en el camino de la rectitud.
  • Nuestra alma busca refugio en L uy amor. A través del poderoso amor de Dios, seremos liberados de todo el miedo que tenemos hacia el mal, porque Él será el protector de nuestros proyectos, de nuestros sueños y de nuestras metas.

¿Cómo es el trabajo de Cristo como mediador entre Dios y los humanos?

Cristo es el mediador perfecto entre Dios y los humanos, un nexo que se formó para reconciliar a la humanidad con el Padre. Cristo vino para traer nueva vida en el Espíritu, y su trabajo es fundamental para lograr esta reconciliación. El nos ofrece la oportunidad de volverse de nuestros pecados, haciéndonos hijos de Dios con derechos eternos a la vida. Además, Jesucristo nos muestra cómo vivir en gracia y amor.

Con esto, podemos decir que el trabajo de Cristo como mediador es:

  • Ofrecernos perdón de pecados.
  • Restaurar nuestra relación con Dios.
  • Ser la puerta de entrada al reino de los Cielos.
  • Mostrar el camino de la rectitud y la obediencia.
  • Sanar nuestras heridas con Su amor.

Por medio de Cristo, Dios nos ha regalado Su salvación. Este fue el plan de redención que el Padre tenía para nosotros desde el principio. Cristo brinda el don precioso de la vida eterna, en la cual tendremos acceso a la presencia del Señor. Por medio de Cristo hemos recibido la promesa de pasar la eternidad con nuestro Padre Celestial. Esta es la maravillosa obra de reconciliación de la que somos testigos.

Agradecemos a Jesucristo por aceptar este gran honor de trabajar como mediador entre nosotros y Dios. Él es el verdadero Camino, la Verdad y la Vida. A través de Cristo entendemos mejor el propósito de Dios para nuestras vidas.

¿Qué nos dice la Biblia acerca de Jesús y su papel como mediador entre Dios y nosotros?

La Biblia nos muestra a Jesús como el mediador perfecto entre Dios y los seres humanos. Según las Escrituras, Él es la única persona capaz de reconciliar a todos los pecadores con Dios.

Jesús cumple este papel porque murió en nuestro lugar para quitar el pecado de nosotros. Su muerte llevó nuestras faltas al Calvario, donde Él mismo fue la víctima de expiación sacrificada para reconciliar el mundo con Dios.

De esta manera, Él nos permite ser un pueblo reconciliado con Dios a través de la fe en Jesucristo (Romanos 5:10). Esta reconciliación nos da la oportunidad de acercarnos a Dios y recibir Sus bendiciones. La Biblia dice que todo el que cree en Él recibe el don gratuito de la vida eterna (Juan 3:16).

Además, Jesús fue el primer mediador entre Dios y los seres humanos desde la creación del hombre. En el Antiguo Testamento hay varias referencias a Jesús como el Ungido, el Justo, el Mesías, el Salvador y el Redentor. Todos estos títulos nos hablan de su importante papel como mediador entre nosotros y Dios.

La Biblia también nos dice que Jesús nos da un nuevo pacto de amor y misericordia con Dios. Él nos invita a convertirnos a Él para recibir la salvación (Marcos 1:15). Esta nueva relación con Dios nos permite experimentar Su amor y Su gracia y disfrutar plenamente de Su presencia.

¿Por qué es importante tener fe en Cristo como nuestro abogado defensor ante Dios?

Tener fe en Cristo como nuestro abogado defensor ante Dios es una decisión clave para la vida cristiana. La Biblia dice en Hebreos 10:19-22 que: "Por tanto, hermanos, teniendo plena seguridad para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesús, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, es decir, su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, con la plena convicción de fe, purificados los corazones de mala conciencia y lavados los cuerpos con agua pura."

La importancia de tener fe en Cristo como nuestro abogado defensor ante Dios se destaca en esta escritura:

  • Cristo nos da plena seguridad para entrar al lugar santísimo: Cristo nos da la seguridad de poder entrar al lugar santísimo y tener acceso directo a Dios. Esta seguridad viene de la sangre de Cristo.
  • Cristo es nuestro gran sacerdote: Cristo es nuestro abogado defensor ante Dios y puede interceder por nosotros para que seamos liberados de nuestros pecados.
  • Necesitamos tener un corazón sincero: Necesitamos tener un corazón sincero y ser purificados de la mala conciencia antes de acercarnos a Dios. Esto se logra mediante la confesión de nuestros pecados y la sinceridad en nuestra relación con Dios.
  • Necesitamos lavar nuestros cuerpos con agua pura: Necesitamos limpiar nuestros cuerpos con agua pura para que la presencia de Dios se manifieste en nosotros. Esto se logra mediante el bautismo.

Tener fe en Cristo como nuestro abogado defensor ante Dios es importante porque nos da la seguridad de un abogado experto que puede interceder por nosotros. El nos permite tener acceso directo a Dios y nos ayuda a ser purificados de cualquier culpa que hayamos adquirido por pecar. Con esto en mente, es imperativo que mantengamos nuestra fe en Cristo y consigamos su perdón para poder vivir una vida fiel a sus principios.

Conclusión

En conclusión, Cristo nuestro abogado defensor: confiando en Jesús como nuestro mediador ante Dios es una forma viable para mantenernos cerca de Dios. Jesús, como mediador y abogado, nos permite tener la plena certeza de que el perdón de los pecados será posible.

Somos llamados a estar vinculados a Jesucristo de forma íntima, para que podamos experimentar las promesas inagotables que Él nos ofrece. Al aceptar a Jesús como nuestro Salvador, entendemos que él es nuestro único abogado que nos rescata de la condenación.

Los grandes beneficios que recibimos de este supremo amor de Jesús son los siguientes:

• Nos alcanza el perdón de los pecados.
• Obtenemos una nueva vida llena de propósito y significado.
• Experinmentamos un sentido de paz interior que nos permite ser libres.
• Contamos con el abogado que siempre nos defiende.

Jesús es el mediador perfecto entre Dios y el hombre; Él nos aboga para lograr la reconciliación con Dios, lo que produce un efecto transformador, pues no hay ninguna otra relación tan gratificante y liberadora como la que vivimos con Él. Confiar completamente en Jesucristo es, sin duda, el camino para tener una vida feliz y completa.

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