Contado, Pesado Y Dividido: Cómo Entregar Todo A Dios

Es muy importante para nosotros como cristianos estar siempre entregando todo a Dios. Dios es el único que nos puede ofrecer una vida mejor y más significativa.

Para esto es importante seguir algunas recomendaciones:

  • Contar: Debemos contar con Dios en nuestras decisiones, en nuestro diario vivir. El Señor sabe lo que es mejor para nosotros y nos ayudará a elegir correctamente si decidimos acudir a él primero.
  • Pesar: La Palabra de Dios nos guía y nos muestra cuáles acciones son o no adecuadas. Hay que evaluar cuáles pasos tomar dependiendo del conocimiento que tenemos de la Biblia, así podemos empezar a ver los resultados mucho más rápido.
  • Dividir: Una vez hemos tomado nuestras decisiones, hay que dividir el tiempo entre la familia, amigos, trabajo y espacio para Dios. Forjar una relación con Dios nos traerá paz, alegría y amor para enfrentar los desafíos de la vida.
Índice
  1. Daniel interpreta la escritura en la Pared.
  2. ¿Qué sucede cuando rezas el Santo Rosario?
  3. Preguntas Relacionadas
    1. ¿Cómo contar, pesar y dividir todas nuestras acciones para que sean entregadas a Dios?
    2. ¿Cuáles son los principales beneficios de entregar todo a Dios?
    3. ¿Qué pasajes bíblicos sugieren que debemos entregar todo a Dios?
    4. ¿Cómo podemos mantenernos firmes en la entrega de todo a Dios cuando las circunstancias son difíciles?
    5. ¿Qué recursos ofrece la Biblia para ayudarnos a entregar todos nuestros asuntos a Dios?
  4. Conclusión

Daniel interpreta la escritura en la Pared.

¿Qué sucede cuando rezas el Santo Rosario?

Preguntas Relacionadas

¿Cómo contar, pesar y dividir todas nuestras acciones para que sean entregadas a Dios?

En toda nuestra vida hay cosas que nos hacen felices y otras que nos impiden serlo. Pero, seamos honestos con nosotros mismos, ¿qué tendríamos si no entregáramos todas nuestras acciones a Dios? Él es el único que nos puede dar el aliento para seguir adelante y la promesa de su sin fin misericordia para ayudarnos a medida que avanzamos.

Contar: La Biblia nos dice que "la manera de contar tu vida consiste en contar las buenas obras que has hecho para agradar a Dios; las maneras en las que has perdonado a lo demás; las veces en las que has ayudado a otros; y las iniciativas que has tomado para honrar su nombre." (Marcos 12:30). Por tanto, debemos aprender a contar nuestras buenas obras de una manera realista y no exagerada. No podemos contar nuestras acciones como algo perfecto, cuando sabemos que siempre hay algo mejor que podemos haber hecho.

Pesar: Esta es una buena manera de evaluar el impacto de nuestras acciones. Al ponderar cada acción, podemos ver mejor cuáles tienen buenos resultados que honran a Dios y cuáles son simplemente obras que hacemos para complacernos a nosotros mismos. Al valorar cada una de nuestras acciones, la Escritura nos dice que tenemos que preguntarnos si estamos actuando de acuerdo al plan de Dios para nosotros y si con nuestras acciones estamos haciendo su voluntad.

Dividir: Una vez que hemos contado y pesado todas nuestras acciones, el paso siguiente es dividirlas. Para esto, debemos identificar aquellas acciones que honran a Dios y aquellas que no lo hacen. Esto nos ayudará a ver cuales son las acciones que debemos continuar haciendo y cuales no, y nos permitirá optimizar nuestros esfuerzos para servir mejor a Dios.

Al final del día, el objetivo de todas nuestras acciones debe ser el de honrar a Dios. Si mantenemos esto siempre presente, podremos contar, pesar y dividir nuestras acciones en la forma más efectiva, entregándolas a Dios como una ofrenda de gratitud y de alabanza.

¿Cuáles son los principales beneficios de entregar todo a Dios?

Entregar todo a Dios es un paso vital para una vida espiritual plena, por lo que deberíamos conocer los principales beneficios que nos ofrece esta acción.

A continuación se realiza una lista con los mayores beneficios que obtenemos al seguir a Dios y entregarle todo:

  • Una profunda paz interior: Al entregarnos a Él, encontramos una tranquilidad que va más allá de nuestros problemas cotidianos, problemas laborales, personales, familiares, etc. Esta paz viene de la certeza que Dios está cuidándonos en todo momento.
  • Una relación íntima con Dios: Al rendirnos a Él, nuestra relación con Él se vuelve mucho más palpita y significativa para nosotros. Reconocerlo como Señor de nuestras vidas nos ayuda a honrarlo y a acercarnos a Él en oración.
  • Una nueva perspectiva de la vida: Entregarse a Dios nos ayuda a ver las cosas de una forma diferente. Desde esta nueva perspectiva, somos capaces de ver todos nuestros problemas desde Su sabiduría y amor, lo cual nos otorga gran fortaleza en tiempos de angustia.
  • Un cambio significativo en nuestra vida: Enfocarnos en entregar todo a Dios cambia profundamente nuestro carácter. Estamos abiertos a obedecerle y aceptamos vivir de acuerdo a Sus principios, lo cual nos ayuda en gran medida a ser mejores personas y afectar positivamente a aquellos que nos rodean.

Como puedes observar, rendirse a Dios ofrece muchos beneficios para nuestra vida, situaciones, relaciones y perspectiva. Esta es una decisión que refleja la completa confianza en que Él siempre está cuidando nuestras vidas y trabajando para nuestro bien.

¿Qué pasajes bíblicos sugieren que debemos entregar todo a Dios?

Los pasajes bíblicos acerca de entregar todo a Dios son muy fuertes y nos hablan de la necesidad de reconocer que todo lo que somos y tenemos proviene de Él. En nuestras vidas hay un lugar para Él, y si estamos dispuestos a dedicárselo, nos brindará su bendición y nos ayudará a seguir adelante.

El siguiente listado incluye algunos pasajes bíblicos que nos señalan lo importante que es entregar todo a Dios:

  • Romanos 11:36: “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria para siempre. Amén”.
  • Lucas 12:22-31: “Después dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer; ni por el cuerpo, qué habéis de vestir. La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa ni granero; y Dios los alimenta. ¿Cuánto más valéis vosotros que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? Si, pues, ni aun a lo más pequeño podéis algo, ¿por qué os afanáis por lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios la hierba del campo, que hoy es, y mañana es echada en el horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos? ¿O qué beberemos? ¿O con qué nos cubriremos? Porque los Gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios, y su justicia; y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana; porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”.
  • 1 Reyes 8:56: “Bendito sea Jehová, que ha dado reposo a su pueblo Israel, conforme a todo lo que habló; ninguna palabra de todas sus promesas que hizo por medio de Moisés ha faltado.

Estas Escrituras demuestran que debemos dar todo a Dios, confiando en Su providencia y en la promesa de que nos bendecirá si le damos lo primero de lo mejor. Cuando entregamos todo a Dios, Él nos bendice generosamente; nos da seguridad y estabilidad, y nos permite actuar con discernimiento.

Una vez que hayamos entregado todo a Dios, podemos disfrutar de Su presencia y de Su amorosa dirección. No hay nada más satisfactorio y sereno que vivir en el plan de Dios.

¿Cómo podemos mantenernos firmes en la entrega de todo a Dios cuando las circunstancias son difíciles?

Cuando las circunstancias nos ponen a prueba y nos desalientan, es importante recordar que el Señor nos ha pedido que le confiemos todas nuestras tristezas y que tenemos que depositar en Él nuestra alabanza y nuestro amor, sean cuales sean las circunstancias en las que nos encontremos. Esto no siempre es sencillo, pero con la ayuda de Dios podemos mantenernos firmes.

Hay varias maneras de mantenerse fiel a Dios y comprometido con su voluntad aún cuando las cosas no salgan tal y como lo esperamos. Algunas de ellas son:

  • Recuerda los milagros que Dios ha realizado en tu vida. Recordar los milagros que Dios ha obrado en tus vidas te ayudará a mantenerte fiel a Él. Pensar en las bendiciones que Dios te ha otorgado, te demostrará que es posible confiar en Él en cualquier situación.
  • Ora. Mantén un diálogo abierto con Dios. La oración nos ayuda a construir una relación íntima con Dios y también nos proporciona la dirección y la sabiduría que necesitamos para poder tomar las decisiones correctas en medio de las pruebas. Cuando descargamos nuestro corazón ante el Señor, Él nos dará la sabiduría y el poder para mantenernos fieles.
  • Leé la Biblia. La lectura de la Palabra de Dios nos ayuda a conocer la voluntad de Dios para con nuestra vida, además de darnos la orientación y consuelo que necesitamos durante los momentos difíciles. También nos fortalece para poder resistir las tentaciones.
  • Mantén tu comunión con la Iglesia. Tomar parte en actividades religiosas como la Escuela Dominical, reuniones grupales y estudios bíblicos nos permiten mantenernos motivados y fieles durante situaciones difíciles. La unidad de la Iglesia nos ayuda a recordar que no estamos solos en nuestra lucha.

Para mantenerse fieles a Dios debemos recordar que Él es nuestro refugio en medio de la tormenta y que rompiendo las cadenas del miedo, podremos pasar con éxito por las pruebas que se presenten con coraje y entrega. Encontraremos la fortaleza necesaria si estamos dispuestos a entregarle todo a Jesucristo, siempre contando con la ayuda del Espíritu Santo.

¿Qué recursos ofrece la Biblia para ayudarnos a entregar todos nuestros asuntos a Dios?

La Biblia nos ofrece numerosos recursos para ayudarnos a entregar todos nuestros asuntos a Dios. Encontramos palabras de aliento, amor y consuelo en sus páginas, además de instrucciones claras para la convivencia humana y el equilibrio espiritual.

Estos son algunos de los recursos que podemos encontrar en la Biblia y nos ayudan a entregar todos nuestros asuntos a Dios:

Súplicas: La Biblia está llena de súplicas que nos ayudan a conectarnos más con Dios al presentarle nuestros deseos y problemas. Por ejemplo, podemos encontrar las siguientes oraciones:

  • “Ven pronto, Señor, y respóndeme” (Salmo 38:22).
  • “Dios mío, escúchame y sé mi fortaleza” (Salmo 59:17).
  • “Tú, Señor, eres bueno y listo para perdonar; tu gran amor es abundante para todos los que te invocan” (Salmo 86:5).

Celebremos: Desde coros hasta himnos, los salmos nos muestran cómo alabar a Dios y celebrar su grandeza. Mediante estas alabanzas podemos expresar gratitud por Su bondad y amor incondicional hacia nosotros.

Confesión: Reconocer nuestros pecados y confesar éstos a Dios es otra forma de entregar todos nuestros asuntos ante Él. El Salmo 51 nos enseña cómo orar para obtener el perdón de Dios. Nos dice:

  • “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; renuévame por dentro con un espíritu recto” (versículo 10).
  • “No me rechaces lejos de tu presencia y no quites de mí tu santo Espíritu” (versículo 11).
  • “Restaurarás la alegría de mi vida; me ungirás con gozo en lugar de tristeza” (versículo 12).

Humildad: Reconocer que somos débiles e incapaces de lidiar con los asuntos de la vida sin la ayuda de Dios es un acto de humildad. Los Salmos nos recuerdan que sin Dios nada somos y que sólo Él nos guía y protege. Un ejemplo de esto lo encontramos en el Salmo 62:8: “Pon toda tu esperanza en Dios, porque él te ayudará; derrama tu corazón en su presencia, y espera pacientemente su salvación”.

Nuestro Padre celestial tiene muchos recursos para ayudarnos a entregar todos nuestros asuntos a Él. Mediante oración, alabanza, confesión y humildad, podemos acercarnos a Dios y descansar en Su gracia. Solo Él sabe cuáles son los planes que mejor nos convienen y cómo nos ayudará a alcanzarlos.

Conclusión

En conclusión, entregar todo a Dios requiere mucha reflexión, una actitud de fe y buena voluntad. Debemos contar nuestras bendiciones, pesarlas en el corazón y luego, dividirlas equitativamente entre Dios y nosotros mismos.

No es una tarea fácil, pero debemos esforzarnos para cumplir con ella con un corazón lleno de amor y gratitud. Para lograr esto, necesitamos:

Dedicar tiempo: Establecer un momento del día para orar y buscar la presencia de Dios.
Escuchar: Ser receptivos a la dirección de Dios a través de la Palabra de Dios.
Aceptar: Aceptar las promesas y los planes divinos para nosotros.
Obedecer: Tomar acciones concretas y adherirse al propósito de Dios.

Esperamos que el contar, pesar y dividir nos haya ayudado a comprender la necesidad de confiar en Dios, perseverar en la oración, desarrollar una relación íntima con él y entregar todos nuestros talentos, recursos, dones y energía para completar Su obra. Al entregar nuestro corazón, descubrimos que Dios nos da fuerza y la voluntad para seguir adelante en Su camino.

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